Con motivo de la conferencia política del PSOE de cara a las próximas elecciones y mi asistencia en calidad de reportero al evento electoral, quisiera exponer unas cuantas reflexiones acerca de la presentación del programa y el desarrollo de las comisiones de trabajo.
En primer lugar destacar la adecuada puesta en escena y el ambiente festivo de la conferencia. Desde un punto de vista antropológico, esa sociabilización me parece una buena estrategia para ‘crear grupo’, para mejorar los lazos interpersonales y políticos, y para finalmente, intentar hacer llegar las propuestas ciudadanas a las esferas más altas del partido, aunque la mayoría de las veces no se consiga.
La posibilidad de dialogar y participar en las comisiones de trabajo, y la participación de sus asistentes en ellas, parece una buena manera de tomar nota de lo que se habla en la calle para después aplicarlo al programa, pero existen otros casos donde la optimización del diálogo con los votantes y afiliados aporta mayores beneficios a la comunidad. Véase el caso de Mario Bruno, un político independiente de Italia que cada semana se reúne con diferentes asociaciones para tratar temas comunes con el fin de consensuar al máximo sus decisiones.
En segundo lugar, la mayor parte de los ponentes de la conferencia, miembros de gobierno casi en su totalidad, dedicaron su tiempo en el atril a reafirmar su labor a lo largo de estos últimos cuatro años. Aunque es de menester reconocer, entre otras cosas, la labor en avances sociales de este Gobierno, sería de recibo exponer que ha existido cierta complacencia y poco de autocrítica, de la cual, también se pueden extraer lecciones positivas de cara al futuro.
Como bien ha quedado reflejado en la última legislatura, el discurso del miedo no es una buena base para construir un futuro esperanzador, y así lo ha demostrado la oposición al Gobierno de los últimos cuatro años. Por lo tanto, parece obvio que el discurso optimista que plantea el PSOE, es a todas luces, mucho más constructivo y beneficioso para la sociedad, sin olvidar que la realidad actual ofrece un panorama económico algo volátil y que la coyuntura internacional no pasa por su mejor momento.
La opción del pensamiento positivo, aunque a veces pueda exagerar y por lo tanto errar en algo, de cara a la sensibilización y movilización colectiva, siempre tendrá un menor riesgo de fractura social que la línea negativa y catastrofista. La vía del miedo produce más egoísmos individuales, y los grupos, van en busca de seguridades ficticias.
Gran responsabilidad tendrá el PSOE, si gana las elecciones, en proseguir este camino emprendido para generar más libertades y cooperación entre los individuos y las propias comunidades. Sobre todo en algunas cuestiones, donde por intentar contentar a todos, se queda a mitad de recorrido.
Para finalizar, quisiera manifestar mi agradecimiento a Red Progresista por su invitación a cubrir el suceso sin pertenecer a las filas del partido. Enviarles un cordial saludo y animarles a seguir difundiendo valores positivos en la blogosfera.
En primer lugar destacar la adecuada puesta en escena y el ambiente festivo de la conferencia. Desde un punto de vista antropológico, esa sociabilización me parece una buena estrategia para ‘crear grupo’, para mejorar los lazos interpersonales y políticos, y para finalmente, intentar hacer llegar las propuestas ciudadanas a las esferas más altas del partido, aunque la mayoría de las veces no se consiga.
La posibilidad de dialogar y participar en las comisiones de trabajo, y la participación de sus asistentes en ellas, parece una buena manera de tomar nota de lo que se habla en la calle para después aplicarlo al programa, pero existen otros casos donde la optimización del diálogo con los votantes y afiliados aporta mayores beneficios a la comunidad. Véase el caso de Mario Bruno, un político independiente de Italia que cada semana se reúne con diferentes asociaciones para tratar temas comunes con el fin de consensuar al máximo sus decisiones.
En segundo lugar, la mayor parte de los ponentes de la conferencia, miembros de gobierno casi en su totalidad, dedicaron su tiempo en el atril a reafirmar su labor a lo largo de estos últimos cuatro años. Aunque es de menester reconocer, entre otras cosas, la labor en avances sociales de este Gobierno, sería de recibo exponer que ha existido cierta complacencia y poco de autocrítica, de la cual, también se pueden extraer lecciones positivas de cara al futuro.
Como bien ha quedado reflejado en la última legislatura, el discurso del miedo no es una buena base para construir un futuro esperanzador, y así lo ha demostrado la oposición al Gobierno de los últimos cuatro años. Por lo tanto, parece obvio que el discurso optimista que plantea el PSOE, es a todas luces, mucho más constructivo y beneficioso para la sociedad, sin olvidar que la realidad actual ofrece un panorama económico algo volátil y que la coyuntura internacional no pasa por su mejor momento.
La opción del pensamiento positivo, aunque a veces pueda exagerar y por lo tanto errar en algo, de cara a la sensibilización y movilización colectiva, siempre tendrá un menor riesgo de fractura social que la línea negativa y catastrofista. La vía del miedo produce más egoísmos individuales, y los grupos, van en busca de seguridades ficticias.
Gran responsabilidad tendrá el PSOE, si gana las elecciones, en proseguir este camino emprendido para generar más libertades y cooperación entre los individuos y las propias comunidades. Sobre todo en algunas cuestiones, donde por intentar contentar a todos, se queda a mitad de recorrido.
Para finalizar, quisiera manifestar mi agradecimiento a Red Progresista por su invitación a cubrir el suceso sin pertenecer a las filas del partido. Enviarles un cordial saludo y animarles a seguir difundiendo valores positivos en la blogosfera.









































